
Una actividad puede funcionar… y aun así no enseñar
Que la consigna se entienda, el ejercicio tenga sentido y el grupo participe no basta. La pregunta importante es qué aprendizaje está trabajando realmente esa actividad.
La pregunta de partida
Hay una pregunta que, para mí, debería poder responder cualquier actividad:
¿Qué aprendizaje está trabajando realmente esta actividad?
Si la respuesta no sale con claridad, hay algo que revisar.
Una actividad debe cumplir una función concreta
Practicar
Repetir o ensayar una habilidad.
Aplicar
Usar lo aprendido en una situación concreta.
Reflexionar
Analizar una decisión o experiencia.
Transferir
Llevar lo aprendido a otro contexto.
Consolidar
Fijar y reforzar el aprendizaje.
Comprobar
Observar si el aprendizaje aparece.
4 cosas en las que fijarse
¿La consigna es clara?
El alumnado debe saber qué hacer, con qué información cuenta y qué se espera.
¿Conecta con un objetivo?
La actividad debe acercar a un aprendizaje previsto.
¿Está definido qué resultado se espera?
Debe quedar claro qué producto, decisión o respuesta buscamos observar.
¿Existe alguna forma de valorar la respuesta?
No siempre hace falta una nota, pero sí algún criterio para interpretar lo que ocurre.
Una actividad puede estar bien redactada y mal integrada
La consigna puede ser clara, el ejercicio puede funcionar y el alumnado puede participar. Y, aun así, la actividad puede estar mal integrada en el diseño formativo.
Puede ocurrir cuando:
-
no conecta con ningún objetivo;
-
trabaja una capacidad distinta de la prevista;
-
exige algo que no se ha preparado previamente;
-
o no tiene continuidad con lo que se trabajará después.
Una actividad no debería analizarse solo por sí misma. También conviene revisar qué lugar ocupa dentro del proceso de aprendizaje.
La pregunta que me hace volver atrás
Si no puedo responderla con claridad, probablemente necesito revisar algo:
la consigna, el objetivo, el tipo de tarea, el resultado esperado o la forma de valorar la respuesta.
Una actividad útil no ocupa tiempo. Construye aprendizaje.
Diseñar actividades no es llenar una sesión: es decidir qué aprendizaje queremos provocar.